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  • #4091 Responder
    Daniel R.A.
    Invitado

    El sistema educativo ante la paralización de las clases por el Covid-219.

    Son muchas las reacciones, mensajes, instrucciones que se han sucedido en muy poco tiempo como consecuencia de la declaración de pandemia en nuestro país y la consiguiente suspensión de las clases en todos los niveles educativos, desde la educación infantil hasta la enseñanza universitaria.

    Desde el inicio de la suspensión de las clases por el Covid-19, hemos visto cómo los centros educativas de Infantil y Primaria, Secundaria, Formación Profesional, Educación de Adultos y la propia Universidad, junto a sus profesores, se han puesto manos a la obra desde el primer momento para intentar garantizar que el servicio educativo no se interrumpiera, ejerciendo un liderazgo pedagógico que es una de las mayores fortalezas de nuestro sistema educativo. Pero pronto, también, hemos notado las debilidades de un sistema que no está preparado para la enseñanza a distancia, entre otras razones porque la naturaleza esencial del sistema educativo tal y como lo conocemos en la actualidad se basa en la presencialidad, generando frustración y angustia tanto en el profesorado, como en el alumnado y sus familias.

    Por ello, pensamos que es el momento de ejercer responsablemente y profesionalmente la autonomía pedagógica de los centros que consagra la LOE-LOMCE sobre la base de la coordinación sensata y equilibrada de los equipos directivos, los tutores y del profesorado en su conjunto, junto a las directrices prudentes de las Administraciones educativas que puedan dictarse para facilitar esta tarea ingente y compleja a la que se enfrentan los profesionales en este contexto tan adverso.

    Las medidas de confinamiento obligadas por la realidad del Covid-19 no solo está tensionando el sistema sanitario y otros sistemas esenciales para la ciudadanía, sino también el propio sistema educativo. La educación es un derecho fundamental que debe garantizarse en toda circunstancia y a lo largo de la vida. El sistema educativo, las administraciones educativas, los centros educativos, las universidades y los profesores son los encargados de garantizar que el servicio educativo se dé en las mejores condiciones de calidad e igualdad. Para ello, la propia ley también establece los mecanismos para una adaptación prudente ante la necesidades educativas del alumnado y de los contextos en los que actualmente vivimos, realmente excpecionales.

    El Covid-19 además de poner en riesgo muchas de las realidades cotidianas de nuestra vida, está poniendo de relieve las múltiples necesidades de nuestro alumnado, sus múltiples contextos que les condicionan y la dificultades para dar una respuesta ajustada a todo el alumnado en tan poco tiempo, especialmente en un momento tan incierto y complejo como el que vivimos. Por ello, se nos planeta una cuestión esencial, ¿cómo garantizar la inclusión educativa en tiempos de Covid-19?¿Cómo organizar las respuestas después de que pase? ¿Cómo planificar la transición?

    A pesar de lo complejo del reto, estamos observando cómo desde el primer momento las administraciones educativas, los centros educativos y, sobre todo, el profesorado están haciendo todo lo posible para que el servicio educativo no se interrumpa en ningún contexto. El profesorado ha diseñando entornos de aprendizaje virtuales, ha impartido clases on line, ha abierto canales con videotutoriales, han llamado con sus teléfonos a los alumnos para interesarse por sus situaciones familiares… todo en un tiempo récord con el objetivo de que el derecho a la educación no lo interrumpa ni un virus invisible. Pero sabemos que la realidad es más compleja y que va más allá de los medios a utilizar.

    Ideas como las que ya se están vertiendo en este foro nos ayudarán a planificar y gestionar el día después.
    ¡Gracias por esta iniciativa y a los impulsores de la misma!.

    Daniel Rguez. Arenas. Presidente FEAE-CLM

    #4092 Responder
    Dolores Pevida
    Invitado

    Buenas tardes. Mis felicitaciones por aupar iniciativas colaborativas como esta. Sé que llevamos unos días con este foro abierto. A pesar de este confinamiento mis obligaciones sociales y educativas, desde casa, no me han dado respiro.En estos momentos empiezo a detenerme un momento a pensar:¿qué pasó? ¿Qué es esto? y ahora ¿qué dicen?. Pienso que en esta situación de reclusión física en la que nos encontramos nuestras emociones no pueden estar contenidas. Se me viene a la cabeza el minuto cero, nuestra despedida en el centro educativo un 13 de marzo de 2020, con mucha incertidumbre, con reparos, con miedo, como si tuviéramos que saltar al vacío (y nunca lo habíamos hecho). Esa mañana del 13 de marzo fue muy extraña. Mucho trabajo, con ganas de que todo quedara perfectamente organizado, con la intención de poder compartir los procedimientos con todos:con los tutores, con las tutoras, con los profes de segundo de bachillerato, con los de la FP, con el personal de administración, con los operarios, con las ordenanzas…
    Estábamos organizándonos, no sabíamos muy bien para qué. El profesorado se iba marchando con cierta reticencia, como si allí adentro dejara algo. Como cuando tienes la sensación de que algo se te olvida. Nuestras despedidas fueron un lavado de manos y un adiós de lejos. Muy extraño. Permanecí en el centro hasta que la última persona se fue (que fui yo) y tuve una sensación de finitud, que no me ofrecía ninguna satisfacción y cuando llegué a mi casa solo eran las tres. No es mi hora habitual de llegar. Demasiado pronto. ¿Y ahora? Una tarde para el recuerdo, en casa, toda la familia, como si fuera un domingo por la tarde, pero era viernes y nada más. DOLORES PEVIDA

    #4093 Responder
    Dolores Pevida
    Invitado

    Muchas gracias Alfonso, por tus reflexiones a pie de obra. Nos está dejando experiencias potentes. Cuando leí tu post estaba escribiendo algo sobre ese «día después» que comparte visiones contigo. Me parece insustituible el acompañamiento del Inspector/a a las direcciones de lso centros en estas situaciones de aislamiento físico. Es importante tener un asidero y una brújula. GRACIAS. (Dolores Pevida- Presidenta de FEAE de Asturias)

    #4094 Responder
    Nélida Zaitegi
    Invitado
    #4096 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado

    ¿Cómo viven los estudiantes la crisis del coronavirus? un artículo del Diario de la Educación que nos ayuda a entender la posición de los estudiantes ¿Cómo viven los estudiantes la crisis del coronavirus?

    #4097 Responder
    Susana Sorribes Membrado
    Invitado

    LA INSPECCIÓN DE EDUCACIÓN EN LOS TIEMPOS DEL COVID_19
    Carta abierta

    Susana Sorribes Membrado
    Inspectora de Educación en la CV
    Profesora Asociada de la UJI, Profesora Asociada de la UNED

    Cuando comenzó el año 2020 nadie creía que iba a ocurrir lo que estamos viviendo, todos los augurios apuntaban a que este año de la nueva década sería diferente, pero nadie anticipó, o al menos no, en mi círculo profesional, que éste iba a ser el año en que moriría la vieja educación y nacería una nueva educación.

    Es más, nadie predijo que un virus haría tambalearse los cimientos de una sociedad y por ende del sistema educativo, para salir de las aulas y ponernos en casa (#quedateencasa), en una nueva homeschool, con maestros virtuales y padres convertidos en maestros de apoyo. Menos aún íbamos a pensar, un cuerpo como la Inspección de educación, que fuera a tener un papel tan relevante en esta película de ciencia ficción. Muchos directores y docentes, en esta situación, han buscado un líder en los inspectores. Mira por donde, nuestro manejo infinito de plataformas y ordenadores, para satisfacer la burocracia administrativa en sus protocolos, nos ha venido bien en tiempo de crisis educativa por el “virus con corona”. La inspección no debería ser lo que ha sido hasta ahora, es el momento de transformarnos.

    Dejemos el futuro para el final y centrémonos ahora en lo que está ocurriendo. Todo ha cambiado desde el viernes 13 de marzo, cuando se declaró el estado de alarma: nuestra forma de vida, nuestra forma de pensar y nuestra forma de ver el trabajo y las relaciones personales y profesionales. Algunos autores de reconocido prestigio en el desarrollo personal como Borja Vilaseca, Alex Rovira, Elsa Punset, Mario Alonso Puig, o incluso Sergi Torres, Enric Corbera y Víctor Kuppers, defensores de la Psicología Positiva, insisten en que hay que aceptar los cambios y estos nos han venido en forma de virus. El sistema educativo ha cambiado en 20 días, y por ende la inspección de educación también: ya no hay aulas, no hay pizarras ni pupitres, no hay calendario, no hay comedor… ya no hay oficina, no hay visitas, no hay entrevistas… y ahora, ¿qué?

    Es evidente que no podemos volver hacia atrás, que centrarnos en revindicar cosas que no están a nuestro alcance no sirve de nada. Esto solo hace que nos entremos en “el círculo de la preocupación” y nos genere tensión, ansiedad y miedo, que a su vez nos conduce a la perturbación. Deberíamos centrarnos, como personas y como profesionales, en aquello que está en nuestro “círculo de influencia”, en aquello que podemos cambiar y que está bajo nuestro control o al menos bajo nuestra influencia, porque la tenemos. Actuar en ese campo nos lleva a la acción, a la voluntad de adaptación, a la creatividad, al sentimiento de servir para algo. En definitiva, a ser actores de nuestra vida y de nuestro trabajo.

    Como defiende Noam Chomsky (2020), reconocido lingüista y científico cognitivista, en Aprendemos juntos (@aprendamosjuntosbbva):

    “la crisis del Coronavirus nos ha demostrado que vivimos en un sistema social que va funcionando de un modo frágil pero que ante una crisis se colapsa y puede ser una catástrofe…eso es similar y trasladable al sistema educativo que también colapsará…y ahora estamos sin clases y con los niños en casa y sus padres sin trabajar, pero quizás es el momento de replantearnos que sistema educativo queremos…uno que forma niños que son tratados como recipientes donde echamos agua y sale algo…¿Queremos un sistema educativo que fomente la participación, la creatividad, la cooperación y anime a cumplir las metas y enseñe a aprovechar las oportunidades que llevan a perseguir los intereses?” .

    El sistema educativo debe proporcionar los medios para que los alumnos desarrollen sus inquietudes, satisfagan sus curiosidades y exploren el mundo en todos los ámbitos, aunque sea solo a través de internet. Esta situación pasará, pero nos enseñará que lo que hacíamos ya no sirve, porque en muy poco tiempo hemos cambiado el modo de hacerlo.

    Pero el ser humano es increíble y estos 20 días nos lo han demostrado. Sabe sacar lo mejor de sí mismo para hacer frente a la adversidad. Lo demuestran héroes que día a día, atienden enfermos por coronavirus (médicos, enfermeras, celadores, etc.), fuerzas de seguridad, autónomos, sector primario de la alimentación, empresas y empresarios que donan y compran material sanitario. El altruismo, la valentía y el heroísmo son los valores que en estos 20 días nos motivan a salir a los balcones a las 20h a aplaudir a los nuevos héroes. Lejos quedaron otros falsos héroes que durante los últimos años han llenado los telediarios de noticias.

    Decíamos al principio que, a la inspección de educación, sin aviso previo, le ha tocado un nuevo papel de héroe educativo en esta película de ciencia ficción. Éste consiste en asesorar, acompañar y apoyar a sus centros ante la multitud de directrices que llegan día a día a los mismos por diversas y múltiples vías. Porque en tiempos de crisis, siempre hay improvisación y cambios de opinión que puede ser tan erróneos como la multitud de éstos y hay que aceptar la inseguridad y la novedad de los sucesos que nos desbordan a todos.

    Para llevar a cabo esta acción debemos ser conocedores de la información, con el fin de poder llevar a cabo esta nueva función de acompañamiento y mediación en tiempo de crisis. Los directores tienen confianza en nosotros y la confianza es poder. Es creer (yo creo en ti), es decir, yo confió en ti, en tu profesionalidad y en tus funciones como inspector de educación. La confianza es la fuerza que nos eleva a los anhelos y nos apoyamos en los que confiamos cuando esa fuerza decrece. Por ello, los directores estos días nos llaman. Si no estamos ahí, llamarán a otras puertas, y esas otras puertas no nos llaman a nosotros. No dejemos que otros hagan nuestro trabajo.

    ¿Qué depende de ti, señor y señora Inspector/a de Educación, en los tiempos del COVID_19?
    1.- Organiza un espacio en casa para trabajar. Debes honrar el trabajo, porque muchos otros en esta situación lo han perdido.
    2.- El horario de trabajo en tiempo de crisis y en casa es intenso dado que las fuentes de información son variadas y la intensidad de las demandas y la novedad de estas son amplias. Por ello come bien, descansa, haz deporte, o medita…intenta poner límites a las horas de trabajo, pero registra las tareas realizadas cada día, eso te dará valor para seguir adelante, porque eres muy necesario.
    3.- Utiliza las nuevas tecnologías para tener contacto con los directores y los centros educativos, con tus jefes y con la administración en general. Haz que la información fluya, utiliza las plataformas libres y las institucionales dependiendo de la información, pero sobre todo que no te moleste si la información varía, piensa que en tiempos de crisis todo varía en cuestión de segundos. Recibe y transmite la información atendiendo a sus fuentes.
    4.- Sé cercano y empático, sé solidario. Esa nueva actitud es la llave del éxito del nuevo líder educativo, en tiempos de crisis. Líder en el que te has convertido para los que llaman a tu puerta.
    5.- Relativiza la información sobre el coronavirus y deja de sufrir todo el tiempo, porque sino, no estarás libre para afrontar de un modo abierto tus tareas. Céntrate en lo que depende de ti.
    6.- Eres un puente de comunicación entre los centros y la administración. Comunícate con ellos por sistema informáticos visuales y, sobre todo, cercanos, que permitan dar seguridad. Utiliza tu teléfono corporativo para todo (mensajes, llamadas, email, etc.) manteniendo tu privacidad cuando el asunto lo requiera.
    7.- Reinvéntate profesionalmente, pon en marcha las cualidades que te definen, y aprende nuevas formas de expresarlas. Confía. En la vida pasa lo que pasa porque necesitamos aprender algo nuevo. De esta situación saldremos fortalecidos.
    8.- Agradece que estás vivo, y la mejor forma es ayudando a los demás. Abandona el victimismo y saca las mejores cualidades de la inspección que llevas dentro.

    El profesor universitario Fernando Trujillo, en el artículo de su blog, “Año 2020: Educación frente al coronavirus” plantea que quizás lo que tenemos en el mundo educativo, ante esta situación del COVID_19, son muchas más preguntas que certezas. Quizás, los centros deben plantearse cuestiones como la autonomía, la revisión del currículo, los sistemas de evaluación (productos finales o parciales, rubricas, etc.), el intercambio de información entre los docentes, el modelo metodológico que trae consigo las nuevas tecnologías, la formación que se requiere para la docencia presencial y on-line, cómo mantendremos la inclusión y la formación de los más vulnerables, …etc”.

    ¿Qué puedes hacer desde tu casa por la educación, en base a tus funciones?
    Vamos a dar algunas ideas ante la posibilidad de que el confinamiento se alargue un mes más:
    – Aconseja a los centros educativos sobre cómo se comunican con las familias e infórmate de qué alumno necesita ayuda social o institucional porque su familia no dispone de recursos. Asesora en situaciones de conflicto familiar en familias desestructuradas, desde una vía legal e institucional.

    – Dialoga con el director o directora del centro sobre los hitos más importantes que van a ocurrir en su zona o población y sobre todo en su centro. Convoca reuniones virtuales donde se trabaje la legislación que va apareciendo para mantener la unidad de criterio entre los directores de tu zona, en temas significativos como admisión, inclusividad y su atención, comedor escolar, gestión económica del comedor, sistema de evaluación al final de curso, etc.
    – Media, a petición del director del centro, en los conflictos entre profesores y equipo directivo.

    – Supervisa las acciones educativas que pueden ser relevantes en tu nivel educativo y que administrativamente se van a modificar ante esta situación excepcional de clase no presencial (prácticas profesionales, exámenes de acceso, evaluaciones socio psicopedagógicas). Adelántate a los posibles problemas.

    – Fórmate en las nuevas tecnologías, y haz trabajo cooperativo con tus compañeros inspectores realizando o comentando legislación reciente y la infinidad de comunicados. Haz formación en grupo a través de tu circunscripción.

    Como defendía Gerardo Schmedling, aquello que no eres capaz de aceptar es la única causa de tu sufrimiento. Acepta que la inspección de educación va a cambiar porque era lo que le convenía. No te escudes en que cualquier tiempo pasado fue mejor, defiende que futuro quieres. Por ello, y quizás por la euforia de sentir la necesidad de soñar en un futuro, cabe plantearse qué hacer cuando salgamos del confinamiento, nada será lo mismo.

    Reflexionemos si los papeles se quedaron en la oficina y no hicieron falta porque los centros lo que querían es que estuviéramos virtualmente a su lado. No volvamos a caer en el error de encerrarnos en despachos…de enterrarnos en papeles, en procedimientos sin fin, en calendarios y en poner un tic en la pantalla para otro servicio. Necesitamos otra organización de nuestro tiempo de trabajo, con 4 días en centros y 1 en oficina, con videoconferencias y sistemas informáticos que estén a nuestro alcance y faciliten nuestro trabajo diario.

    Demandemos que nuestros jefes sean elegidos democráticamente. Queremos líderes de la organización, queremos interlocutores con los que podamos interactuar a través de una mesa de representación de la inspección en el staff de la administración, tal como tienen otros colectivos.

    Unámonos, sin importar las siglas de nuestras organizaciones, por el bien de nuestro colectivo, para que no nos hagan prescindibles. No dejemos, que nadie ponga en duda la profesionalidad de nuestra acción. Esto no va de siglas, esto va mucho más allá y es mucho más profundo. Nadie nos quiere, pero muchos son los que quieren unirse a nosotros. ¡Qué contradicción!

    Tengamos una visión de la nueva inspección crítica consigo misma y con evaluación interna, porque la inhabilidad de pocos no puede ser la carta de presentación de muchos.

    Defendamos la necesidad de nuestros informes, de su valor prescriptivo, y de que las acciones administrativas llevadas a cabo por la inspección no pueden diluirse en despachos, asumiendo el interés de otros colectivos. La inspección de educación es una autoridad pública y existen cauces internos para revisar sus actuaciones.

    Alex Rovira nos dice, en su microcápsula sobre el “Propósito” en @alexroviracelma, que sin un propósito el hombre no es nada. Un propósito es entrega y visión para que un anhelo se haga realidad. Juntos podremos mejorar nuestra realidad, porque nuestra meta es común. Hasta ahora nuestra historia ha sido como este cuento: “mi meta estaba a 1000 km, pero cuando llevaba 500 km me cansé y volví a mi casa…al llegar me di cuenta que había recorrido 1000 km y estaba en el mismo punto de partida”, el propósito y la humildad pueden llevarnos a la capacidad de mejorar nuestra profesión.

    Termino ya esta carta abierta de opinión sobre esta situación excepcional. Nada mejor para finalizar que las palabras de Virgilio: “pueden porque creen que pueden…no hacen porque pueden, sino porque creen que pueden”.

    Por eso os pido que creáis en la Inspección de Educación, así que demos lo mejor de nosotros mismos en esta situación de alarma: asesoremos, acompañemos, dialoguemos, formemos y reunámonos virtualmente con los directores y sus equipos, porque ellos realmente nos necesitan.

    “Lo que sucede es lo que es y lo que hacemos con ello es lo que somos”
    (Proverbio Zen)

    #4098 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado

    Solo comentar que se anuncia en breve, un especial de la revista RASE (Revista de la Asociación de Sociología de la Educación) sobre el impacto del Covid-19 en Educación, con la participación de agentes de la comunidad educativa y de firmas invitadas. Estaremos atentos y en cuanto salga el número publicaremos el enlace. Un saludo

    #4108 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado

    Propuestas del Consejo Escolar del Estado relativas
    a las actuaciones en educación que convendría
    adoptar como consecuencia de la situación creada
    por la pandemia de coronavirus y el estado de alarma
    decretado por el Gobierno

    #4109 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado
    #4110 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado
    #4111 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado
    #4119 Responder
    DOLORES PEVIDA
    Invitado

    Gracias Azucena por tus reflexiones. Un fuerte abrazo y cuidaros mucho

    #4120 Responder
    DOLORES PEVIDA
    Invitado

    ¿CÓMO VAMOS?
    Hoy sábado 11 de abril de 2020. Podría ser un sábado cualquiera, pero no es así. Es un sábado de confinamiento por el Covid 19, con una cierta carga en nuestra mochila. Llevamos una semana de cierto “descanso vacacional” que nos ha permitido pensar, vivir en primera persona esta situación, en casa, como madre, en familia.
    Estamos a un paso de afrontar un tercer trimestre de curso, que es el último y me siento con mucha inquietud, con cierta inestabilidad y con una voz profunda que grita desde dentro. ¡Cuántas cosas hemos leído y oído estos días! ¡Cuánta preocupación educativa al final del curso! Si todos sabemos que lo importante es el proceso. El proceso es diacrónico y sin embargo ahora nos preocupa la sincronía. No, por favor. Tenemos que añadir una dosis de cordura a nuestros planteamientos educativos. Durante este confinamiento, en muchas ocasiones pensé que este era buen momento para “dai una patada al calderu” y volver a empezar. Repensar qué es lo esencial en la educación. Este parón social y económico, a nivel mundial ¿nos servirá para hacer un alto, para tirar del freno de emergencia en educación? Sería un aprendizaje con repercusiones en la futura sociedad, en la de nuestros hijos e hijas.
    Leyendo el documento de propuestas del Consejo Escolar del Estado relativas a las actuaciones en educación que convendría adoptar, me queda claro cuál es el lugar que ocupa el alumnado, si nuestras propuestas van dirigidas a conseguir el “mejor aprovechamiento educativo”. Desde mi humilde posición en el engranaje de la educación de este país nos hace falta un poco de sentido común y de cordura. Para entender que la educación va mucho más allá de la planificación de la enseñanza online, de la acumulación de contenidos, de los resultados, de la tercera evaluación. Es importante que nos demos cuenta de la necesidad de la socialización, de la compensación de desigualdades, de las interacciones como lugares en los que se produce el aprendizaje. Y además, por favor, evaluación no es sinónimo de examen, ni de calificación. Tenemos que hablar desde otro ángulo, dese otra mirada en la planificación educativa. Por eso, cuando estos días leía a Jose Blas García, sobre los 10 agujeros negros (os recomiendo su blog Transformando la escuela) me echaba las manos a la cabeza pensando en el ímpetu de “tecnologización” que se desencadenó en este confinamiento. Porque, como él dice, sin pedagogía ¿qué hacemos? La tecnología ni enseña ni educa.
    Estamos en una situación absolutamente excepcional, no solo en la escuela sino en la vida. En esta excepcionalidad vivimos según va llegando la vida y esto nos sucede a todos sin excepción. ¿Nos vamos a empeñar en seguir haciendo tareas como las hacíamos antes, en situaciones “normales”? Es una situación de excepcionalidad tan grande que nos exige pensar, pensar en comunidad para proponer acciones excepcionales.
    Estamos muy preocupados por la evaluación final. A fecha de 15 de marzo habíamos recorrido los dos tercios del trayecto del curso. Me pregunto si no hemos acumulado en ese tiempo experiencias de aprendizaje, evidencias educativas, indicadores competenciales y de logro suficientes para determinar aspectos de evaluación de “alta profesionalidad”. Aludo a este término entrecomillado y lo hago a propósito, porque en ocasiones he tenido la poca fortuna de escuchar defender la necesidad de apoyar nuestra evaluación en “datos objetivos”. Y se me ponen los pelos de punta si lo que necesitamos es ver y valorar lo que nuestro alumnado “aprende” en este último trimestre, en esta situación de excepcionalidad tan rotunda. ¿Le hemos preguntado algo al alumnado? ¿Quizás deberíamos estar pensando en nuestro futuro, en las exigencias del curriculum, en una reorganización del mismo? Como profesionales debemos ir un poco más allá y analizar lo esencial frente a lo accesorio. Siempre decimos que los curricula son extensos, pues quizás sea el momento de ponerse a ello. Ahora que estamos en casa, nos arreglamos con lo que tenemos y nos damos cuenta de cuántas cosas nos rodean que son absolutamente innecesarias. Como al curriculum.
    Reflexiones de un sábado de confinamiento.
    Dolores Pevida Llamazares (Presidenta FEAEA – Asturias)

    #4121 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado
    #4122 Responder
    Fernando Andrés
    Invitado
Viendo 15 entradas - de la 31 a la 45 (de un total de 53)
Respuesta a: Foro educativo abierto contra el Covid-19
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